Jairo Buitrago


RELATOS QUE CONECTAN CON EL MUNDO


El humor y el amor, la belleza de los animales y de la poesía, la libertad y la esperanza, todo esto se hace presente en la obra de este escritor colombiano, especialmente en sus libros álbum. Este formato, según su parecer, debe asemejarse a un juego, generar un tipo de magia y atracción perdurable, una comunión poética con lo visual. De todo esto nos cuenta en este artículo, y también de lo que hoy le está llamando la atención en la literatura infantil, no tanto como investigador, sí como entusiasta lector.



Camino a casa (FCE), Eloísa y los bichos, (Babel Libros) Un diamante en el fondo de la tierra (Amanuta)… Son muchas las historias con las que este escritor colombiano encanta al público. Referente de la literatura infantil contemporánea, ilustrador, guionista de programas de televisión e investigador de LIJ e historia del cine, Jairo Buitrago ha desarrollado una obra en la que destacan especialmente los libros álbum. Sus relatos han sido traducidos del español al inglés, portugués, catalán, chino, turco, japonés, coreano y sueco. Y su obra ha sido seleccionada para la Lista de Honor IBBY y también por el Banco del Libro de Venezuela y White Ravens. Los galardones tampoco han faltado: A La Orilla del viento (2007), Premio Hispanoamericano de Novela Infantil Castillo (2019), Premio Antonio García Cubas al Mejor Libro mexicano para Niños (2020), Premio SER en Brasil y Premio ACLI en Colombia. 


Hay tantos temas para iniciar una conversación con Jairo Buitrago. ¿Qué tal comenzar por su vínculo con la imagen preguntando por ¡Ugh! Un relato del Pleistoceno (Ekaré)? ¿Cómo fue trabajar en este libro silente? ¿Qué le inspiró y qué desafíos tuvo?

«Ya me interesaba desde hace mucho tiempo el arte de la prehistoria, la idea de que en el arte no hay ni pasado ni futuro. La intención de Picasso era abrir un camino con el arte prehistórico y nuestras inquietudes actuales, y sobre esa premisa lo intenté con un libro ilustrado de ciencia ficción titulado Pinturas rupestres (Grafito Ediciones). De niño me seducían esas imágenes, precisamente por la perfección y el misterio que las rodeaba. Los dibujos de las cavernas y el lenguaje humano temprano están vinculados. Alrededor de las pinturas rupestres había también oralidad, acústica, ceremonia y narración. Eso fue lo que inspiró. Esa estrecha y fantástica relación entre el gesto gráfico y la narración de historias primigenias ¿Desafíos? Muchos… En este libro ilustrado, más que en otros, nada menos que desentrañar el principio de la narración. Pero fue divertido e instintivo escribirlo.

¡Ugh! Un relato del Pleistoceno,
de Jairo Buitrago y Rafael Yockteng.


-Este libro no tiene relato escrito, ¿qué te parece interesante del formato sin palabras en el contexto de la literatura infantil?


No tengo ningún interés particular por una historia sin palabras, ‘silentes’ como dicen los expertos. No me llaman la atención más que otras que sí lo tienen. Simplemente, en este caso particular de ¡Ugh! las imágenes no podían tener texto, era el Pleistoceno, nuestro Pleistoceno y las palabras sobran algunas veces. Además ¡Ugh! sí tiene texto, un epílogo que me parece complementa la contundencia visual…

Ilustración de Rafael Yockteng para el libro Pinturas rupestres.

Jairo Buitrago se mueve bien entre imágenes. “Siempre me ha gustado el cine, fue parte fundamental de mi educación sentimental, amorosa, familiar, y sigue siendo vital para mí”, cuenta. Durante ocho años, el autor integró el equipo de la Cinemateca Distrital de Bogotá, una labor que reforzó los lazos. Asimismo, trabajó como guionista de televisión antes de hacer libros ilustrados. La relación con lo visual es inevitable: «Es parte de mi necesidad de usar las imágenes para narrar”, afirma. Y por eso no extraña que hoy los libros álbum sean parte esencial de su obra.

Me gustan los álbumes ilustrados donde las imágenes complejizan las estructuras narrativas o el texto logra una comunión poética o divertida o polémica con lo visual. Obviamente, también me seducen las imágenes bellas, el equilibrio que se logra para narrar y al mismo tiempo crear atmósferas particulares”.

Más allá de las imágenes, ¿qué cualidades aprecia Jairo Buitrago en el formato de libro álbum? “Un buen libro ilustrado para niños y niñas no debe encorsetar la libertad y la alegría. Debe parecerse a un juego, hermanarse al juego, a esa felicidad instantánea. Y deben ser bellos en varios aspectos, así de simple. Sufro mucho con una ilustración deficiente o descuidada y lo mismo con los textos pretenciosos. En un buen libro ilustrado sin importar si el entorno es fantástico o realista, si las niñas y los niños se ven representados a sí mismos en las ilustraciones, comienza un tipo de magia y atracción visual perdurable”.

Escena de Eloísa y los bichos ilustrada por Rafael Yockteng.

-En tus historias hay muchos protagonistas animales, cuéntanos por qué y cómo los eliges. ¿Qué valor o rol tienen para ti en la literatura infantil?

Soy un zoólogo aficionado, me gustan mucho los animales, leo mucho sobre el tema, compartimos el mundo con ellos, han sido vistos por la humanidad como seres mágicos, como dioses, como protagonistas de historias desde las cavernas, me parece que esa ya es una razón suficiente para que estén presentes. Y por otro lado nos portamos muy mal con los animales. Todos esos roles que se les dan en la literatura para niños a ciertos animales (valentía, astucia, maldad, lealtad…) deberíamos cambiarlos. Los animales son mucho más complejos e interesantes si no les adjudicamos tanta ‘humanidad’. Al final, en la literatura hay muchos animales estereotipados.

Escena de León y ratón (Cataplum). Ilustración de Rafael Yockteng.

Realidad y esperanza

En la pequeña colina donde las niñas se quitan los zapatos (Aldana Libros), uno de los más recientes trabajos de este escritor colombiano, hay vikingos e inuit, los migrantes atravesando el hielo polar, un chamán, un dios, la historia del mundo dibujada. “Todo se resume en una colina donde la vida va y viene. Pude trabajar con la ilustradora austriaca Linda Wolfgrüber que le dio un toque poético y una atmósfera onírica muy bella”, comenta Jairo Buitrago.


-La historia y la realidad, también la crítica social, todos estos son temas constantes en tu obra literaria, dan el contexto de tus relatos. ¿De qué manera tu trabajo se orientó en esa línea? 

Sinceramente no sé la respuesta a eso. Soy latinoamericano y las niñas y niños en esta parte del mundo tienen problemas más complejos que entender sus emociones por medio de colores y monstruos, además tienen un sentido del humor mucho más agudo y malvado. Los niños de este lado soportan dictaduras, hambre, pobreza, apartheid, inseguridad y violencia, pero al mismo tiempo son lectores ávidos de historias igual que los niños del primer mundo.

Camino a casa (FCE).
Ilustración de Rafael Yockteng.

-En tu opinión, ¿qué es lo interesante o valioso de abordar estos temas en obras catalogadas dentro de la literatura infantil?

Lo interesante es que se conecten con este mundo que les ha tocado vivir. Yo intento hacer libros para que las niñas y los niños se conecten con el mundo, que no olviden el humor, el amor, la belleza de los animales y de la poesía, que los dejen ser libres, con sus cuerpos, con su vida. Que combatan el matoneo y las injusticias.

-Según tu experiencia, ¿cómo se relacionan los niños con estas historias? 

Pues las entienden, les dicen algo de sus vidas. No es necesario mentir a los niños sobre la realidad del mundo, sino también ofrecerles esperanza para que puedan crecer con seguridad.

-En esta línea, ¿qué temáticas actuales te parecen interesantes de trabajar? Quizá, ya tienes en mente alguna para un próximo relato, ¿podrías adelantar algo?

-Todo el tiempo tengo ideas, claro, escribo mucho, y sé muchas veces que eso no se va a publicar. Me siguen interesando los temas históricos, la desobediencia. Un autor como Christian Bruel se ha convertido en mi referente, porque aborda sus temas sin censura, pero al mismo tiempo quiero explorar más el humor, la poesía de lo cotidiano. Lo importante es que mis editoras siguen confiando en mis ideas y en cómo las ejecuto. Tengo proyectos con grandes ilustradoras, uno sobre la poesía innata en los niños: Ahora no Ana, junto a la rusa Masha Ivashkina. Otro libro de la serie Formas de hacer amigos que se llamará Formas de contar historias, junto a Mariana Ruíz Johnson, de Argentina. Y otro titulado Un libro de instantes, sobre mi experiencia con el paisaje en el sur de Chile, ilustrado por el valdiviano Alexis Segovia. Muchos otros más vienen en camino: Pequeño náufrago, junto a Juan Mayorga, que lanzaremos en Guadalajara a fin de año, una colección de relatos de ciencia ficción con ilustraciones de la mexicana Andrea Orozco.

Un diamanete en el fondo de la tierra (Amanuta).
Ilustración de Daniel Blanco Pantoja.

En su rol de investigador de la literatura infantil y también con la curiosidad propia de su labor como autor, Jairo Buitrago cuenta que admira la obra de Sydney Smith. “Está haciendo algunos de los más bellos, reflexivos y artísticamente poderosos libros ilustrados de la actualidad”, dice. Agrega un par de opiniones que, sin duda, nos llevan a reflexionar: “El humor tan genuino y el salvajismo se van diluyendo a favor de temas ‘trascendentales’ o políticamente correctos, pero aún los tabúes y la autocensura persisten. Veo mucho libro adulto disfrazado de infantil, más espacio para la poesía ilustrada. Sobre la narrativa he perdido la pista hace ya unos años, pero en este momento ya no quiero analizar ni investigar nada, me quedo con mi rol entusiasta de lector, con los rescates editoriales, descubriendo sellos de diferentes países o autores que me entusiasmen, y escribir sobre eso en mis redes (@jairobuitragolibros)». 

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