Fomento lector
ENCANTO POÉTICO EN LA INFANCIA
La musicalidad tan propia de las rimas atrae, entretiene y así, casi como un juego, abre una amable puerta para despertar el amor por los libros. Las imágenes que evocan los versos hacen la misma labor, invitan a la magia y van cautivando a niñas y niños. Para sumergirnos en este tema, CAPERUCITA CON BOTAS conversó con la destaca escritora chilena María José Ferrada. Sus palabras y pensamientos tienen eco en este bosque.

Con más de 50 libros publicados, muchos orientados a la literatura infantil, la autora ha desarrollado un admirado trabajo en torno a la poesía, género con el que tuvo contacto, precisamente, desde su infancia. “A mi papá le encantaba leer poesía en voz alta y yo no entendía lo que leía, pero me gustaba cómo sonaba (…) Por otro lado, tuve abuelos y una madre muy interesada en la naturaleza, que me enseñaron a observar. Si no observas o si no escuchas, es difícil que puedas escribir o dibujar un poema”, dice María José, cuyas reflexiones resultan una interesante orientación cuando surge la pregunta de cómo hacer del contacto con la poesía una experiencia positiva, significativa y emocionante para los niños y niñas:
«Lo primero con lo que nos relacionamos cuando nos asomamos a la vida es con un ritmo, el del corazón de nuestra madre, entonces, a partir de ahí, desde el principio, cualquier poesía rítmica será algo que reconocemos como un lenguaje bondadoso. Y ya cuando el niño está más grande creo que hay que perder el miedo, probar. Una simple lectura en voz alta puede ser emocionante, tal vez no para todos los niños pero sí para algunos.
También es importante –creo– buscar el momento adecuado. Hace poco me tocó leer después de un señor que leía disfrazado y era muy gracioso. Entonces, cuando terminó, había un estado de ánimo que no era el mejor para que los niños se conectaran con un poema. Entonces, creo que hay que saber determinar el momento adecuado. Hay un silencio que idealmente debería estar antes y después del poema. Porque la poesía lo necesita”.

Lo bien que se llevan los niños con la poesía
Como parte de la difusión de sus libros y también en sus talleres, la autora suele tener encuentros con niños y niñas en escuelas, centros culturales y otros espacios. ¿Cómo describe la respuesta que tienen ante la poesía? “No querría generalizar, porque los niños son diferentes unos de otros y los gustos no son uniformes, pero yo he tenido buenas experiencias. Generalmente, les pregunto qué les pareció la lectura y, hace poco, un niño me dijo que le había gustado porque le había traído calma. Y una niña, del mismo curso, dijo que las palabras le habían parecido profundas. Esos comentarios son ejemplos de los muchos que he escuchado y que hablan de lo bien que se llevan los niños con la poesía«.
–¿Por qué crees que reaccionan de ese modo?
–Creo que todos necesitamos calma a veces y sentir que el lenguaje no sólo sirve para asuntos funcionales, sino también para nombrar emociones y pensamientos complejos. Creo que la niña que hablaba de las palabras profundas se refería a eso.

–Cuando se habla de lo positivo de la poesía en la infancia, se menciona que potencia la imaginación, inspira, anima a la creación propia, nos hace pensar, sentir y también nos ofrece refugio. ¿Estás de acuerdo con esos valores que se le atribuyen? ¿A qué se deberían según tu opinión?
–Es una pregunta muy grande, no sé muy bien cómo abordarla. Sólo puedo responderla ampliándola todavía más. Creo que la lengua, más allá de la poesía, nos contiene. Lo pienso por eso que mencionas del refugio. Es la que nos permite ordenar nuestro interior y tender un camino entre este y el exterior. Podemos comunicarnos con los demás y también tener conversaciones interiores. Así nos vamos construyendo. Sin la lengua estaríamos muy indefensos, por eso es que es tan importante que el acceso a una buena relación con la propia lengua sea igual para todos. Y sobre la poesía en específico, creo que es el lugar en que la lengua se revela a ser tratada de manera utilitaria, por lo mismo es donde notamos que la lengua es algo vivo y con fuerza. Creo que a los niños les gusta ese descubrimiento.
–El lenguaje poético es lúdico, abstracto y transformador. Y hay muchas formas de leer poesía, la poesía no solamente estaría en las rimas, en los poemas. ¿Dónde está la poesía a tu parecer? En un sentido más amplio, ¿también está, por ejemplo, en un libro álbum? ¿De qué manera lo has trabajado tú?
–Creo que la poesía comienza antes del género literario. Tiene que ver un poco con la pregunta anterior. Hay un descubrimiento que se plasma en un texto. Y este texto puede ser escrito o una mezcla de palabras e imágenes, como en el libro álbum. Creo que el formato puede ser cualquiera. Lo importante es que exista lo anterior, el descubrimiento. De una imagen, de un ritmo.


Trabajos de niños en los talleres de poesía que hace María José Ferrada.

¿Quieres conocer más de la poesía de María José Ferrada? Aquí compartimos tres sugerencias:
El espacio entre la hierba. Instrucciones para encontrar un poema. Publicado por Liberalia Ediciones, este libro propone detenerse en la poesía que nos rodea, por ejemplo, guardar las hojas que caen de los árboles y con ellas hacer un libro. Se trata, además, de una obra que será traducida al alemán gracias al Programa de Apoyo a la Traducción de DIRAC.

Mi Cuaderno de Haikus. Publicado por Amanuta, en este libro, la pequeña Shigeko, que siempre lleva con ella un cuaderno, anota las cosas que va observando (el vuelo de un zorzal, la hoja que cae del árbol o un gato que cruza la calle) y así forma breves poemas.

El Bolso. De Alboroto Ediciones, en este libro, donde los textos de María José Ferrada se complementan con ilustraciones de Ana Palmero Cáceres, se incluye lenguaje braille. Es una obra reconocida con el premio especial del jurado New Horizons 2023 en los Bologna Ragazzi Awards 2023.

Acerca de este título, la autora comenta lo afortunada que es al trabajar con Alboroto, editorial que está interesada en hacer libros en braille o lenguaje de señas: “La inspiración que compartimos tiene que ver con la creencia de que todos los niños y no solo algunos tienen derecho a acceder a la literatura. No puede ser que si hay un hermano que ve y otro hermano que es ciego, sólo el primero pueda tener un libro bonito. Son necesidades que todos compartimos”.
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